san pedro amuzgosThe town hall at San Pedro Amuzgos, a town famous for its huipiles.

San Pedro Amuzgos: pueblo del hilado

San Pedro Amuzgos es la capital de los Amuzgos en el estado de Oaxaca. Se piensa que los Amuzgos fueron los colonos originales de la región costera de Oaxaca y Guerrero, y son un pueblo interesante.

Aunque es una población reducida en números y sometida primero por los Mixtecos y después por los Aztecas, han logrado conservar y fortalecer sus tradiciones, cultura y lenguaje ancestrales.

Es muy probable que esto se deba al hecho de que eran muy respetados por sus conocimientos y habilidades. Los Amuzgos se llaman a sí mismos tsan-núa, “El Pueblo del Hilado.” La palabra amuzgo deriva de amoxcho, del náhuatl amoxtli, o libro, significando amuzgo entonces “lugar de libros.” Eran muy reconocidos por sus conocimientos de plantas medicinales, y aún conservan por derecho propio la fama por su destreza en las artes textiles.

Una de sus actividades más importantes es la creación de hermosos vestidos bordados, o huipiles, los cuales son portados con orgullo todos los días de la semana por mujeres y adolescentes (cerca del 90% de la población del pueblo es Amuzgo). Las mujeres están a cargo de la elaboración de telas, el tejido del algodón en telares de cintura, la tintura y bordados; algunas incluso cultivan e hilan el algodón crudo.

El huipil Amuzgo está hecho 100% de algodón, y lo adornan figuras representativas de los símbolos cosmológicos de sus antepasados. Los patrones geométricos en las franjas horizontales representan el paraíso o el Ojo de Dios, mientras que los patrones en zigzag representan a la Serpiente Emplumada, símbolo de la sabiduría y la piedad. Otros motivos frecuentes son rosas, cangrejos, alacranes y demás creaturas.

En los días de fiesta se celebran misas especiales y procesiones donde abundan las flores, el incienso y los bailes tradicionales, los cuales tienen una importancia especial para los Amuzgos ya que son rituales sagrados y solemnes de agradecimiento al creador.

En el primer día de fiesta, los bailarines emergen de la iglesia después de ayunar y permanecer en vigilia, acompañados por las mujeres engalanadas en sus mejores huipiles, portando ramos de manzanilla, geranio y flores de la temporada, e incensarios encendidos. Encabezados por la banda del pueblo y envueltos en humo, la procesión atraviesa el pueblo entero, integrada eventualmente por la mayoría de la población, incluyendo ruidosos niños y borrachos tambaleantes.

Siguen su camino hasta la casa del mayordomo, el hombre honrado como el padrino de la fiesta. En el jardín se han dispuesto sillas debajo de una lona, y mientras los bailarines balan y los músicos tocan, se reparte cerveza y mezcal.

San Pedro Amuzgos se localiza a unas tres horas de Puerto Escondido, en un viaje placentero, especialmente después de Pinotepa Nacional, cuando el camino sube a través de las montañas, pasando pequeños grupos de casas al pie de valles de campos arados. Hay vistas espléndidas, el paisaje es de un verde exuberante y colores deslumbrantes. Cuando el pueblo no está de fiesta, el visitante encontrará a las mujeres tejiendo enfrente de sus casas. Los huipiles de aquí son de los más preciados de Oaxaca, y han hecho dado fama a los tejedores más allá de las fronteras mexicanas.

Hay varias tiendas en el pueblo que venden chales, huipiles y otros artículos. San Pedro es una especie de bodega de remates para los textiles de la región. Los chales y rebozos son de algodón crudo, sin blanquear, bordados y calados a todo lo largo.

Salvaguardando sus tradiciones ancestrales, los Amuzgos han conformado grupos cooperativos de tejedores, bordadores, hiladores y cultivadores de algodón. De esta manera, las técnicas tradicionales son pasadas de una generación a la otra.

—Warren Sharpe