pescado en el mercadoSiempre se encuentra pescado fresco en el mercado de Puerto Escondido.

El mercado: el corazón del centro comercial

Ningún viaje a Puerto Escondido está completo si no se ha visitado el mercado público Benito Juárez, localizado entre las calles 8ª y 9ª Norte y 3ª y 4ª Poniente. Es un típico mercado mexicano, con cientos de tiendas y puestos, donde se puede encontrar de todo, desde pescado y verduras frescas hasta ripa y utensilios de cocina.

Para los no iniciados, el mercado de Oaxaca puede parecer un lugar más bullicioso, emocionante y confuso que el piso de un mercado de valores. Una de las cosas más emocionantes al comprar aquí es escuchar la sinfonía de voces, dialectos e idiomas, y ver el caleidoscopio vivo de imágenes, colores y escenas.

No importa cuántos mercados visite, siempre encontrará algo nuevo que ver, oler, escuchar, saborear o aprender.

El mercado Benito Juárez de Puerto Escondido es un típico mercado mexicano, aunque tal vez tenga sea un poco más ordenado que la mayoría. El mercado original de Puerto se encontraba muy cerca de la Av. Oaxaca, sobre la Calle 1a. Norte, en lo que ahora se conoce como Parque del Idilio. Hace veinte años cambió de domicilio, alejándose siete cuadras del centro, hacia el aparentemente enorme edificio Benito Juárez.

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Sin embargo, al crecer la ciudad, este mercado resultó inadecuado para cubrir las necesidades de una población, local y visitante, en rápida expansión. En 1998 se agregó un moderno anexo, y el mercado ahora se extiende sobre una cuadra completa, rodeada por las calles 8va. Norte, 4ta. Oeste y 3ra. Este.

El mercado está abierto todos los días, pero los miércoles y sábados son los días en que los proveedores de todo el estado, y de fuera, llegan con sus productos frescos. El mercado está más atestado en estos días, y las calles aledañas se congestionan con vendedores ambulantes que venden una cantidad de productos que usted ni siquiera sabía que necesitaba.

La nueva estructura del mercado, ventilada y de altos techos abovedados, es el lugar indicado para comprar sus alimentos: locales ordenados en largos corredores con frutas y vegetales prolijamente apilados en un mosaico de formas y texturas, representando una paleta con todos los colores imaginables, además de secciones de carnes, pescados, quesos, y productos horneados. Uno de los corredores está dedicado a los jugos frescos y licuados, donde el vendedor le puede preparar una mezcla nutritiva, terapéutica o simplemente deliciosa, según su gusto. El corredor de las flores es un glorioso festín para los sentidos.

No podrá pasar por alto los corredores de productos regionales. Aquí podrá encontrar cualquier cosa, desde huevos de rancho (de color café), semillas de girasol, frijoles, cangrejo seco, ajo, chocolate, moles, hierbas y plantas medicinales hasta carbón, hojas de plátano para preparar tamales, metates para moler el maíz y molcajetes para mezcal salsas. También hay una sección de pequeños restaurantes que sirven comida excepcionalmente buena y con los precios más bajos de la ciudad.

El viejo mercado original también tiene buenos lugares para comer. Aquí también encontrará una amplia sección de arte, artesanías y recuerdos, incluyendo muy buena ropa: blusas campesinas bordadas, vestidos de estampados coloridos, chales, playeras y amplios pantalones de algodón. Hay una sección que ofrece servicios eclécticos: reparaciones de zapatos y relojes, piñatas y productos para fiestas, cerrajeros, escribanos, joyeros, papelerías, así como esos puestos de ropa barata, productos de plástico y demás basura importada, que desgraciadamente parece multiplicarse y encontrarse en todos lados.

Es en realidad como un supermercado, como un centro comercial, sólo que sin las música grabada de fondo, dónde se puede comprar unas sandalias, un sombrero, una silla de montar o medicina para su cabra enferma. Cada uno de nosotros tiene su puesto de jugos favorito, o un lugar favorito para comer sopes, y las vendedoras predilectas de pescado, pollo y verduras. Tal vez el mercado no sea el lugar más eficiente para realizar las compras, pero es una experiencia rica y muy satisfactoria. Ir de compras implica interacciones significativas entre humanos y se vuelve parte de un ritual ajeno al tiempo.

—Warren Sharpe